5 retos y 5 oportunidades de Colombiamoda 2026
En su edición 37, la feria llega en su versión más grande hasta ahora, mientras la industria que representa enfrenta un momento de crecimiento con presiones estructurales de fondo.
Del 25 al 31 de julio, Medellín será sede de la primera edición de Colombiamoda con formato de siete días, con más de 600 marcas y 70.000 asistentes de 50 países. Detrás de ese despliegue hay una industria que en 2025 creció con fuerza pero que también arrastra tensiones que no se resuelven con más pasarelas: aranceles, comercio digital sin regular y contrabando conviven con cifras de exportación y consumo interno que siguen al alza.
Este es el balance de los principales retos y oportunidades que enmarcan la edición de este año.
Los retos
1. Comercio electrónico internacional sin regular. Plataformas digitales, principalmente asiáticas, aprovechan vacíos en la normativa aduanera para fragmentar pedidos en micro envíos y así eludir aranceles e impuestos. Esa práctica le permite a la competencia extranjera vender más barato que la producción formal colombiana, y pone presión sobre las mismas marcas que esta semana buscan cerrar negocios en Medellín: mientras compiten por compradores internacionales en la feria, también compiten en sus propios mercados locales contra un canal digital que opera con reglas distintas.
2. Contrabando de confecciones. Sigue siendo, según la propia Inexmoda, una práctica que distorsiona los precios de mercado y debilita la formalidad del sector. No es un problema nuevo, pero se mantiene como una de las principales asignaturas pendientes de política pública para la industria, porque afecta directamente la capacidad de las empresas formales, las mismas que participan en Colombiamoda, para competir en precio dentro del propio país.
3. Incertidumbre económica y arancelaria. Los aranceles, el aumento del salario mínimo y la volatilidad de los mercados internacionales complican la planeación de las empresas para este año. Para un sector que depende en buena parte de la exportación, y donde Estados Unidos concentra cerca de un tercio de las ventas al exterior, cualquier cambio en las reglas de comercio bilateral puede alterar de forma significativa los cálculos de inversión de las marcas que hoy exhiben en la feria.
4. Transformación digital rezagada. El sector tuvo en 2025 buena dinámica general, pero con avances desiguales en internacionalización, inversión y adopción de tecnología, según ha reconocido la propia Inexmoda. La brecha se nota más en las empresas medianas y pequeñas, que no siempre tienen el músculo financiero para invertir en comercio electrónico, analítica de datos o herramientas de diseño digital al mismo ritmo que los jugadores grandes o que la competencia internacional.
5. Dispersión de eventos con retorno desigual para las marcas. La agenda de esta edición suma 143 actividades entre pasarelas, conferencias, foros y espacios de conocimiento, repartidas en siete días. Las pasarelas tienen audiencia garantizada, porque concentran la atención mediática y comercial de la feria. El resto de la programación, en cambio, compite por la atención de los mismos compradores y visitantes sin esa certeza de tráfico. Para una marca que hace una inversión fuerte en participar, montaje, personal, logística, activaciones, eso deja abierta una pregunta legítima: qué tanto de esa agenda paralela realmente se traduce en negocio, y qué tanto es solo presencia dentro de un calendario saturado.
Las oportunidades
1. Crecimiento proyectado del 7% para 2026. Tras un 2025 en que la moda colombiana alcanzó un mercado cercano a los 37 billones de pesos ,10% más que el año anterior, Inexmoda proyecta seguir esa tendencia este año. Aunque es una cifra menor a la del año pasado, la propia industria la lee como una normalización del mercado más que como una desaceleración preocupante.
2. Margen para diversificar exportaciones. El sector exportó 837 millones de dólares en 2025, con Estados Unidos como principal destino (cerca del 30% del total). Esa concentración en un solo mercado es, al mismo tiempo, una vulnerabilidad y una oportunidad: hay espacio de sobra para que las marcas colombianas ganen terreno en otros países, algo que un evento con compradores de 50 naciones distintas puede facilitar de forma directa.
3. Peso real en la economía nacional. La moda representa cerca del 1,6% del PIB del país y más del 12% del PIB manufacturero, y emplea directa e indirectamente a cerca de 1,4 millones de colombianos. Ese tamaño le da al sector un argumento de fondo frente al Gobierno y a otros actores económicos a la hora de pedir reglas de juego más favorables frente al contrabando y al comercio digital sin regular.
4. Demanda interna activa. Los hogares colombianos gastaron 12,37 billones en moda entre enero y abril de este año, una base de consumo que sigue firme pese a la incertidumbre económica. Esa demanda interna le da a las marcas un colchón de estabilidad mientras exploran nuevos mercados de exportación, algo que no todos los países de la región pueden decir en este momento.
5. Un formato de feria más grande para conectar negocios. Con siete días de agenda y compradores de 50 países, Colombiamoda 2026 se plantea como el espacio donde el sector busca resolver justamente su reto de fondo: conectar más empresas con nuevos compradores, dentro y fuera del país. Si el formato ampliado logra traducir esa mayor duración en más citas de negocio efectivas, y no solo en más eventos por llenar de contenido, la apuesta puede convertirse en una ventaja real frente a otras semanas de moda de la región.
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