Panamá presentó su marca país: "Anfitrión del Mundo"

Marca país

Panamá presentó su marca país: "Anfitrión del Mundo"

Después de más de un año de investigación y consultas con los sectores público, privado y la sociedad civil, el país le puso nombre a su promesa internacional: una identidad que convierte su posición geográfica y su vocación de servicio en el eje de cómo quiere ser leído afuera, y que articula bajo una misma narrativa cinco frentes: inversión, exportaciones, turismo, logística y sostenibilidad.

Panamá presentó el martes 1 de septiembre su Marca País, una identidad que nace de lo que es su gente y de su vocación: Anfitrión del Mundo, un concepto que pone en valor las fortalezas que distinguen al país: el Canal, su posición estratégica, su gente y diversidad cultural, liderazgo logístico y conectividad, estabilidad, biodiversidad y vocación de servicio.

La nueva Marca País integra bajo una misma visión cinco dimensiones: inversión, exportaciones, turismo, logística y sostenibilidad y establece una manera coherente de posicionar a Panamá internacionalmente. Su propósito, "recibir con generosidad, potenciar prosperidad", se sostiene sobre cuatro atributos: generosidad, conexión, diversidad y confianza.

Panamá, según su nueva marca país, es el anfitrión, un país abierto donde convergen mundos, culturas y personas. Una propuesta que busca que aquello que Panamá recibe encuentre las condiciones para crecer y prosperar.

El nuevo logo recoge esa historia, sus líneas evocan la apertura y los caminos que se encuentran. El azul representa los océanos y la condición de Panamá como punto de encuentro global; el rojo, la energía y el espíritu humano de los panameños. Las curvas de sus dos "A" representan, en sus extremos, el Pacífico y el Atlántico y, en el centro, a Panamá como el punto que los une.

La Marca País es resultado de más de un año de investigación, estudios de percepción y un proceso de consulta con representantes del sector público, privado y la sociedad, dentro y fuera de Panamá.

Ser Anfitrión implica una responsabilidad compartida: para los panameños, contribuir desde sus acciones a la reputación nacional; para las empresas y sectores productivos, impulsar el crecimiento y la competitividad; y para las instituciones, asegurar su continuidad más allá de una administración.

Gestión pública y gobernanza a futuro

El anuncio de una marca país es la parte visible de un trabajo que se mide en décadas. El concepto, el logo y el manifiesto se resuelven en meses; lo difícil viene después: que las instituciones la sostengan cuando cambie el gobierno, que las empresas la adopten sin que se les imponga y que la experiencia real del visitante, del inversionista o del importador coincida con lo que promete la identidad. Ahí se juega la credibilidad de cualquier estrategia de nación.

Por eso la estructura de gobernanza que Panamá anunció, reglas de uso, licenciamiento, programa de embajadores, pesa tanto como el diseño. Una marca país sin custodia termina convertida en una campaña de turismo con fecha de vencimiento. Con custodia, se vuelve un activo que acumula valor y que puede medirse en inversión, exportaciones y reputación. La diferencia entre un caso y otro rara vez está en la idea creativa.

 

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