Hay algo curioso que pasa en nuestra industria y que, aunque todos lo hemos vivido, pocas veces nos detenemos a cuestionar: en muchos eventos, las agencias de PR terminamos comportándonos como si estuviéramos en bandos diferentes.
Lo pensé nuevamente hace poco, mientras estaba en Andicom. Un evento en el que coinciden marcas, periodistas, voceros y, por supuesto, muchos equipos de comunicación haciendo su trabajo.
Y ahí volvió a aparecer esa dinámica que todos conocemos:
“Ese periodista es mío”.
“Yo tengo esa entrevista”.
“No hagas PR en mi evento”.
“Ese medio ya lo estoy manejando yo”.
Y entonces me pregunto: ¿en qué momento un periodista se volvió propiedad de una agencia?
En un mismo evento puede haber cinco, diez o veinte agencias haciendo PR para diferentes marcas. Todas buscando una entrevista, una buena foto, un contacto, una historia que valga la pena contar. Y a veces pareciera que si el periodista termina hablando con el cliente de otra agencia, perdimos.
Pero ¿perdimos qué?
Si un periodista encuentra una buena historia, ganó el periodista. Si un vocero logra una entrevista relevante, ganó el cliente. Si un evento consigue cobertura, ganó el organizador. Si una conversación importante para una industria logra llegar a más personas, ganamos todos.
Entonces, ¿por qué seguimos actuando como si hubiera un único ganador?
No creo que el problema sea competir. Las agencias debemos competir. Por las cuentas, por las ideas, por el talento, por la creatividad y por los resultados. Esa competencia nos obliga a ser mejores.
El problema aparece cuando confundimos competencia con territorio.
Un periodista no es “de” una agencia. Una entrevista no es propiedad de nadie. Y un evento no debería convertirse en una batalla para ver quién logra hablar primero con quién.
Esto tampoco significa que tengamos que compartir estrategias, contactos confidenciales o dejar de defender los intereses de nuestros clientes. Significa entender algo mucho más sencillo: podemos competir y, al mismo tiempo, ser colegas.
Y creo que eventos como Andicom lo hacen todavía más evidente. Cuando tienes en un mismo lugar a tantas empresas, tantos temas y tantos actores de una industria, hay una oportunidad enorme de generar conversación. De encontrar historias. De conectar periodistas con voceros. De mostrar lo que está pasando en un sector.
¿Por qué no aprovecharla?
Porque hay algo que todos tenemos en común: queremos que PR sea relevante.
Queremos que los periodistas encuentren historias que valga la pena contar. Queremos que los voceros tengan conversaciones interesantes. Queremos que los eventos generen noticias y no sean simplemente una sucesión de discursos, fotografías y logos. Queremos que nuestras marcas tengan algo que decir y que alguien quiera escucharlas.
Y para lograrlo, quizás necesitamos dejar de pensar únicamente en “mi cobertura” y empezar a pensar en “la conversación que estamos generando”.
Quizás el verdadero reto de nuestra industria no sea conseguir que el periodista entreviste a mi cliente antes que al tuyo. Quizás sea conseguir que ese periodista se vaya pensando que encontró una historia que realmente valía la pena contar.
Porque si para que a nosotros nos vaya bien necesitamos que a otra agencia le vaya mal, algo estamos haciendo mal.
La próxima vez que estemos en un evento y otro colega esté buscando al mismo periodista que nosotros, ojalá podamos verlo diferente. No como alguien que nos está quitando una oportunidad, sino como alguien que, igual que nosotros, está intentando hacer bien su trabajo.
Al final, podemos competir por quién tiene las mejores ideas, las mejores estrategias y los mejores resultados.
Pero no necesitamos competir por quién bloquea mejor al otro.
Porque en PR, que a otro le vaya bien no debería significar que a nosotros nos vaya mal. Si todos hacemos mejor nuestro trabajo, también hacemos más fuerte nuestra industria.
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