¡Vivan las mujeres! ¡Y que viva el género humano!

Si bien hemos ganado espacios de liderazgo, aún somos muy duras entre nosotras, con nuestras compañeras y con nuestras personas a cargo.

Quiero iniciar felicitando a las ganadoras de Women to Watch 2023. He podido trabajar con algunas de ellas y son grandes profesionales. ¡Enhorabuena para todas!

Aprovechando que hablamos del poder femenino, quiero hacer algunas reflexiones que me parecen importantes, porque si bien estamos en un momento privilegiado en la historia para ser mujeres, nos falta mucho por caminar yno solo para defender nuestros derechos sino también para aceptar nuestros deberes. Por eso, les traigo estas reflexiones sobre lo que hemos avanzado, lo que falta y los riesgos.

Lo que hemos avanzado

Crecí en un mundo de liderazgo masculino, una industria en la que yo solía ser la única mujer en la mayoría de las reuniones de dirección. Vi nacer la palabra mansplaining y la viví la mayor parte de mi vida profesional. La buena noticia es que ¡sobrevivimos! Aunque queda por construir, creo que ahora son más las mujeres sentadas en la dirección de compañías y los hombres están mucho más conscientes del valor de la mujer en el negocio. Estamos empoderadas y eso siempre será nuestro mayor superpoder.

Un reflejo de esto es que las marcas saben que dándonos un lugar en la comunicación hay negocio para todos… y todas. No solo lavamos ropa en los comerciales, también somos empresarias y líderes.

Lo que falta

Si bien hemos ganado espacios de liderazgo, aún somos muy duras entre nosotras, con nuestras compañeras y con nuestras personas a cargo. He tenido grandes jefes mujeres, pero tener una mujer en el equipo a veces significa dureza, poca cooperación y liderazgo tóxico, entre otras cosas. Esto suele tener raíces en que vemos la vulnerabilidad como un defecto; en muchos casos, tuvimos que volvernos hombres en cuerpo de mujeres y eso no es sano para los equipos, para nosotras mismas y mucho menos para los negocios.

Para aprender más sobre liderazgo y el poder de la vulnerabilidad, les recomiendo a Brené Brown. Ella me cambió la vida, pues entendí que para crecer y ser más feliz debía desaprender viejos hábitos.

Los riesgos

No debemos olvidar que somos un crisol de géneros, que nuestra nueva realidad atrae la diversidad; esto hace que la igualdad sea más compleja de definir y difícil de alcanzar. Tristemente, en ciertos contextos el feminismo va al extremo de herir la masculinidad, la sana masculinidad. Al querer dar igualdad de género para las personas transgénero, vulneramos los derechos de las atletas que han trabajado muchos años por tener un lugar en el podio de grandes competencias.

Las preguntas clave como ¿qué significa ser mujer?, ¿qué significa ser hombre? o ¿qué es ser género diverso? se pierden en un ruido frenético de extremos. ¿No es más fácil sentarnos juntos a definir cuál es el mejor camino? Abrir las discusiones constructivas –no defensivas– es la forma de abrir la ventana a la verdadera igualdad.

Y aún nos queda camino, pero para superar estos puntos y otros que aún no conocemos, debemos abrir debates sanos; felicitemos, no importa el género y celebremos el talento, no importa de dónde venga. Esa sí es la construcción del género humano.

Artículo publicado en la edición #488 de los meses de octubre y noviembre de 2023.

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