Es momento de humanidad, no de fama

Tengo una dicotomía con lo que pasa cada vez que hay una crisis humanitaria.

Estoy 100% de acuerdo con utilizar la marca personal para apoyar a otros. Para eso también sirve la visibilidad: para movilizar, informar y ayudar, pero con los terremotos de Venezuela y Colombia he visto a varias personas haciendo lo que yo llamo “contenido de pesar”: son publicaciones que, en un momento crítico, no ayudan ni informan. Son videos dando “lecciones de vida”, hablando de lo que harían en sus últimos minutos o de lo que aprendieron gracias a una tragedia que les está pasando a otros.

Cada quién puede publicar lo que quiera, para eso las redes sociales son democráticas; pero como PR y comunicadora sí siento la responsabilidad de decirlo: ¡NO TODO SE VALE! ….. No se vale aprovechar una crisis para generar contenido viral o hacerse famoso, no se vale convertir el dolor de otros en el escenario de nuestra marca personal. Hay momentos para construir visibilidad y hay momentos para poner la visibilidad que uno ya tiene al servicio de los demás.

Si quiere apoyar, apoye. No con lecciones, sino con acciones.

Comparta la información de las personas desaparecidas, comparta los comunicados oficiales de los gobiernos y de instituciones confiables. Verifique antes de publicar. Muestre dónde se necesitan ayudas, donaciones o voluntarios. Comparta lo que usted, como persona pensante, sabe que realmente puede servir.

También he visto a creadores como Marko ponerse la 10 y utilizar sus redes para compartir información útil, no para contarnos qué aprendieron ellos, sino para mostrar qué necesitan los demás.

Las crisis no son una ola a la que uno “se monta”; si no va a ayudar, por lo menos no estorbe. El día del terremoto en Colombia vi en un noticiero a una persona ayudando, junto con otros ciudadanos, a sacar personas de los escombros. Lo único que necesitaba eran más manos, por eso les pedía a los “mirones” que, si no iban a ayudar, se fueran. No lo decía de manera grosera, lo decía con preocupación, porque necesitaba espacio y personas dispuestas a actuar. Manos, no espectadores.

Y me quedé pensando: ¿en qué momento las redes sociales se convirtieron en un producto sin alma? ¿En qué momento grabar se volvió más importante que ayudar?

Me acordé de un video que vi en Venezuela en el que una persona grababa la violación de un niño. Mientras lo veía, mi única pregunta era: ¿por qué estás grabando?

Grita. Corre. Pide ayuda. Haz algo.

Ese niño necesita que lo ayudes, no que lo grabes mientras abusan de él.

Sé que un video de alguien dando “lecciones de vida” después de un terremoto no se compara con la violación de un niño, por supuesto que no.

Pero para mí sí vienen del mismo lugar: de la inhumanidad que aparece cuando la necesidad de producir contenido se vuelve más importante que la persona que está sufriendo.

Todo no tiene que convertirse en contenido. El dolor ajeno NO es una estrategia de visibilidad.

Las marcas personales también se construyen con lo que decidimos no publicar. En momentos como estos, la pregunta no debería ser: “¿Qué puedo decir yo sobre esto?”, sino: “¿Qué puedo hacer para que mi voz realmente sirva?”.

Antes de publicar, pregúntese: ¿esto ayuda o solamente me ayuda a mí?

No es lo mismo.

¿Cuánto vale un like si para conseguirlo perdimos la humanidad?

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