Kapulus: cuando el registro se vuelve experiencia

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Kapulus: cuando el registro se vuelve experiencia

La primera impresión de un evento no ocurre en el escenario principal, sino en el punto de registro. Así lo entiende Kapulus, compañía especializada en fabricación de escarapelas y sistemas de ingreso, que ha convertido ese momento en el punto inicial de toda la experiencia del asistente.

La empresa, que opera en fabricación de escarapelas desde 2012 y en sistemas de registro desde 2018, ha identificado cuatro pilares para disminuir la fricción de los asistentes: tecnología, adaptación, implementación de IA y sostenibilidad.

La tecnología ha sido fundamental desde el inicio; ejemplo de ello es la incorporación del reconocimiento facial capaz de medir emociones en el ingreso: el proceso de registro sigue siendo fluido y ágil, pero, a su vez, la cámara estima el porcentaje de alegría o seriedad de cada persona y se lo muestra, lo cual genera una experiencia positiva desde el primer momento.

La capacidad de adaptación a las necesidades de cada evento es esencial. Así lo experimentaron, en uno de sus más grandes retos, con la feria Entre Panes, cuyo formato exigía visitas físicas en distintos puntos de la ciudad y control diario del volumen de invitados.

La solución combinó personal distribuido con un mapa en tiempo real que marcaba cada visita registrada y la integración de múltiples canales de inscripción en un solo sistema, para que el cliente tuviera información unificada.

A esto se suma Kross, una plataforma de rueda de negocios con inteligencia artificial, orientada a crear encuentros pertinentes entre asistentes y aliviar la carga logística que recae sobre los organizadores: control de llegadas, reasignación de citas y seguimiento en tiempo real, al mismo tiempo que maximiza la experiencia del asistente en las reuniones uno a uno.

En la industria de los eventos, la sostenibilidad es uno de los aspectos más importantes y se ha constituido en un pilar para Kapulus. Las escarapelas con semillas –pensadas para sembrarse tras el evento– generan una reacción positiva e inmediata en los asistentes y refuerzan la sensación de pertenecer a una propuesta responsable.

Para cumplir el propósito de producir menos fricción, después del evento, la compañía recoge la retroalimentación del personal de registro, de los coordinadores de cada evento y de cada uno de los clientes. Ese cruce de miradas permite ajustar procesos y elevar la calidad evento tras evento.

El mensaje de todo este ejercicio es claro: la experiencia se construye antes de que el evento empiece y se mide en cada detalle que rodea al asistente, desde la llegada al evento hasta la semilla que se lleva a casa.

Este artículo es una Colaboración paga con Kapulus.

Artículo publicado en la edición #505 de los meses de agosto y septiembre de 2026.

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