Domino’s convierte el FEP en una experiencia que también se saborea

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Domino’s convierte el FEP en una experiencia que también se saborea

La oferta gastronómica también se roba el protagonismo en el Festival Estéreo Picnic.

Más allá de la música, los asistentes que llegan a ‘Un mundo distinto’ buscan experiencias integrales: propuestas que acompañen el ritmo del festival, sorprendan y se integren de forma natural a su recorrido. En ese escenario, Domino’s Pizza regresa por cuarto año consecutivo y, en esta edición 2026, fortalece su presencia como patrocinador oficial con una propuesta que combina sabor, agilidad y experiencia de marca.

La compañía estructuró su participación a partir de una lógica clara: en el FEP, la oferta gastronómica no solo responde a una necesidad básica, sino que se convierte en un catalizador social que acompaña la conversación, el descanso y la conexión entre asistentes.

“La comida, más allá de ser algo funcional, se convierte en un punto de encuentro. La gente se reúne alrededor de ella para compartir, reír y comentar cómo le fue en los shows, entonces termina siendo una experiencia que trasciende", explicó Carolina Díaz, directora de Domino’s Pizza Colombia.

Desde esa lectura, la marca desarrolló un espacio integral que articula experiencia y consumo en un mismo recorrido. En la parte superior, “El Parchadero” funciona como una zona de pausa dentro de la intensidad del festival: un lugar para sentarse, recargar energía y seguir conectado con el ambiente sin salir del circuito. En la planta baja, esta experiencia se activa con dinámicas de interacción diseñadas para amplificar el entretenimiento.

Allí, los asistentes podían participar en una experiencia tipo “cohetes”, una mecánica de turbina de premios que transformaba la interacción en juego y expectativa. A través de estas dinámicas, el público accedía a merch oficial de la marca, convirtiendo el momento en una experiencia memorable donde la diversión, la emoción y la recompensa inmediata reforzaban el vínculo con Domino’s. Lejos de una lógica promocional, estas activaciones consolidan una apuesta 100% experiencial, alineada con el espíritu del festival.

En paralelo, el punto de venta responde a otra expectativa clave del público: la conveniencia. En un entorno donde el tiempo se distribuye entre escenarios, la rapidez en el servicio y la facilidad de consumo en movimiento se vuelven determinantes. Bajo esta premisa, la marca incorporó opciones diseñadas para ese ritmo, como los “Domiperros”, ampliando su portafolio con alternativas prácticas que se adaptan a la dinámica del evento.

“La gente busca conveniencia y practicidad, porque no quiere perder ni un minuto de la experiencia del festival. Ahí es donde nuestra propuesta encaja: ser rápidos, prácticos y facilitar ese momento”, agregó Díaz.

Uno de los mensajes clave de la marca en este espacio es la consistencia en su propuesta de valor. Domino’s mantiene en el festival los mismos precios que en sus tiendas, respondiendo a una expectativa clara del consumidor y reforzando la confianza en un entorno donde este factor suele ser diferencial. Esta decisión se suma a una ecuación de valor basada en rapidez, calidad y accesibilidad.

La música, como eje central del festival, también se convierte en una extensión natural de la experiencia Domino’s. La marca se integra al lenguaje y la energía del evento, conectando con un público que ya reconoce y valora su propuesta, pero que en este contexto la vive desde una dimensión distinta.

Más que una activación puntual, Domino’s logra ser parte de forma orgánica en uno de los escenarios culturales más relevantes del país, entendiendo que en el FEP la experiencia no solo se vive frente al escenario, sino también en cada pausa, cada encuentro y cada momento compartido.

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