Bimbo: 30 años del osito en Colombia

Bimbo le cuenta

Bimbo: 30 años del osito en Colombia

La compañía, que llegó en 1996 al país, hoy combina tradición, innovación y trabajo con las comunidades.

Blanco, esponjoso, suave y con aroma a levadura fresca y harina recién horneada, vestido de gorro y delantal. Así llegó el Osito Bimbo a Colombia hace 30 años desde México, cargando un pan bajo su brazo y una receta que convertiría cada tajada en parte de los desayunos y momentos cotidianos del país.

Tres décadas después, este embajador de la panadería ha acompañado la historia de una marca global con más de 80 años en el mercado y se ha convertido en un vínculo entre Bimbo y los colombianos, presente en loncheras, desayunos, meriendas y reuniones familiares, mientras la compañía evoluciona al ritmo de quienes crecieron con ella.

“Es muy común que cuando uno habla de Bimbo, la gente diga: ‘yo me acuerdo cuando llegó a Colombia, porque el pan empezó a ser diferente, era más suavecito’. El Osito ha sido fundamental, porque se convirtió en un personaje icónico que trasciende las características funcionales de los productos para conectar con los consumidores”, explica Natalia Carrillo Aguirre, gerente de mercadeo de panificados de Bimbo de Colombia.

Más allá de la llegada de un nuevo pan, Bimbo ha buscado estrechar sus lazos con los colombianos, a partir de una premisa: escuchar al consumidor y desarrollar propuestas alineadas con sus intereses y hábitos de consumo. “Hemos logrado entender y escuchar muy bien a los consumidores e identificar necesidades no cubiertas. De esa escucha, nacieron innovaciones como Pan Artesano, lanzado en Colombia en 2014; hemos incorporado en sus versiones más recientes procesos con masa madre. Hoy está presente en más de20 países”, señala Natalia Carrillo.

La evolución también se refleja en categorías que hace tres décadas tenían una presencia distinta. Las tortillas se incorporaron al consumo colombiano y se adaptaron a sus preferencias; mientras marcas como Saníssimo 100% Salmas y Vital responden a quienes buscan alternativas asociadas con una alimentación balanceada. “Cada vez tenemos consumidores más informados: quieren productos de alta calidad con ingredientes que benefician su cuerpo, sin sacrificar el sabor”, afirma Natalia Carrillo.

Esa evolución también alcanza la nutrición. Con su enfoque de Nutrición Positiva, Grupo Bimbo mejora continuamente el perfil nutricional de sus productos, con fibra, proteína, granos enteros y vitaminas, menos sodio, azúcares añadidos y grasas saturadas y trans. A escala global, el 98% de su portafolio de consumo diario ya ofrece Nutrición Positiva. De esa escucha también nació Tapos. Al identificar que más del 40% de los colombianos no consumía las tapas del pan de molde, lo que representaba más de 22 millones de tapas desechadas al año, la campaña invitó a preparar recetas con ellas bajo una idea sencilla:“ si pagas por el 100% de tu producto, mereces disfrutarlo completo”.

Una pizca de relevancia y memoria

Para Bimbo, otra manera de fortalecer la relación con los consumidores ha sido conectar los atributos de sus productos con emociones y experiencias cotidianas. Así nació “Apanpachar”, un concepto que parte de la suavidad característica de Pan Blanco Bimbo para convertirla en una forma de expresar cariño y cuidado: ese gesto de tocar y apretar suavemente un pan esponjoso antes de disfrutarlo. “Buscamos que los atributos de nuestros productos trasciendan lo funcional y conecten con las personas desde experiencias que reconocen como propias.‘Apanpachar’ nace justamente de ahí: de convertir la suavidad de nuestro Pan Blanco en un gesto cercano, cotidiano y compartido”, sostiene Natalia Carrillo.

Tres décadas de compañía

Con el propósito de “Alimentar un Mundo Mejor”, la compañía también impulsa iniciativas para fortalecer el bienestar y generar oportunidades en las comunidades donde está presente. Entre ellas se encuentra Nutriendo Tus Sueños, una iniciativa que, a través del deporte, la educación en nutrición y la formación en valores, acompaña el desarrollo integral de niñas, niños y adolescentes.

A esto se suma la Bimbo Global Race, presente en más de 29 países. En Colombia, la carrera establece una donación de 20 rebanadas de pan por cada inscripción, mediante alianzas con la Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia (ABACO) y Misión Nutrición, que en su más reciente edición donaron 220.000 rebanadas de pan.

“Nuestra Regla de Oro, basada en el respeto, la justicia, la confianza y el afecto, refleja la manera en que vivimos nuestra cultura en Bimbo. Buscamos llevar estos principios a cada relación que construimos con nuestros colaboradores, comunidades y proveedores, porque son parte fundamental de nuestra forma de hacer empresa”, afirma Paula Varón, gerente de mercadeo de snacks de Bimbo de Colombia.

Un osito para rato

Mantener una relación durante 30 años implica, para la compañía, seguir observando cómo cambian los consumidores.

“El mundo va a una velocidad muy acelerada. En un mundo tan digital en el que ganar relevancia o mantenerse en el tiempo es tan difícil, es un reto para nosotros seguir fortaleciendo este vínculo. Por eso, la receta secreta está en no dejar de escuchar ni observar al consumidor”, concluye Varón.

De cara al futuro, la compañía planea continuar desarrollando marcas con propósito, innovando en productos y fortaleciendo su trabajo en las comunidades y las regiones, con el fin de que sus marcas sean “parte de esa idiosincrasia regional” por muchos años más.

Artículo publicado en la edición #506 de octubre y noviembre 2026.

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